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¿Qué
son las "Doce Tradiciones"?
Las
"Doce Tradiciones" de A.A. son principios que se sugieren
para asegurar la supervivencia y el desarrollo de los millares de
grupos que comprende la Sociedad. Se basan en la experiencia de los
grupos mismos durante los años decisivos de la formación
de la asociación. Las Tradiciones son importantes tanto para
los antiguos como para los recién
llegados, porque sirven a manera de advertencia de la verdadera base
de A.A. como una sociedad de hombres y mujeres cuya principal preocupación
es conservar su propia sobriedad y ayudarles a otros a conseguir la
suya:
Nuestro
bienestar común debe tener preferencia; la recuperación
personal depende de la unidad de A.A.
- Nuestro
bienestar común debe tener
preferencia; la recuperación
personal depende de la unidad de A.A.
- Para
el propósito de nuestro grupo
sólo existe una autoridad
fundamental, un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia
de nuestro grupo. Nuestros líderes no son más que
servidores de confianza. No gobiernan.
- El
único requisito para ser
miembro de A.A. es querer dejar de beber.
- Cada
grupo debe ser autónomo,
excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a A.A., considerado
como un todo.
- Cada
grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al
alcohólico que aún
está sufriendo.
- Un
grupo de A.A. nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre
de A.A. a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar
que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen
de nuestro objetivo primordial.
- Todo
grupo de A.A. debe mantenerse completamente a sí mismo,
negándose a recibir contribuciones de afuera.
- A.A.
nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros
centros de servicio pueden emplear trabajadores especiales.
- A.A.
como tal nunca debe ser organizada; pero podemos crear juntas
o comités
de servicio que sean directamente responsables ante aquellos a
quienes sirven.
- A.A.
no tiene opinión acerca de
asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente su nombre nunca
debe mezclarse en polémicas
públicas.
- Nuestra
política de relaciones públicas
se basa más bien en la atracción
que en la promoción; necesitamos
mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la
radio y el cine.
- El
anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones,
recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.
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